
Esta planta Crece en terrenos arenosos, baldíos, taludes, terraplenes y bordes de carreteras.
Esta planta fue utilizada por nuestros ancestros para sus rituales tanto aspirado como en infusión. El beleño negro se usa en casos de hipocondría, cólico de plomo, enajenación mental, epilepsia, neuralgias y convulsiones. Además, sus hojas frescas se aplican exteriormente en tumores y úlceras; mientras que ya secas, se recomienda fumarlas en forma de cigarrillos para las enfermedades del pecho. También se supone que hervidas con leche, calman los dolores reumáticos crónicos
El padre de Hamlet murió envenenado con beleño negro.
El humo de sus semillas, cogidas y quemadas a la hora de Saturno, provoca riñas, discusiones violentas. Brujos malvados aprovechan las propiedades maléficas del beleño negro para producir la locura y a veces la muerte, obrando a distancia y con toda impunidad. Esta planta forma parte de la pomada con que se untaban las brujas para asistir al aquelarre. Esta receta infernal vale más que permanezca ignorada. Únicamente ha sido publicada en el libro Páctum, afortunadamente hoy rarísimo
"Es un hecho conocido, que con el estracto de esta planta, aunque usado en otra forma, puede producirse una excitación sexual, satirizáis o ninfomanía"




El muérdago: Esta planta parasitaria, siempre verde, que aparece sobre los troncos y las ramas de los árboles, especialmente del roble, cuyo fruto es una baya de color blanco rosado, es la planta celta por excelencia. En la fiesta de Lugnadash, celebrada el 1 de Agosto, los druidas de la Galia cortaban el muérdago con hoces de oro, ya que este no podía ser cortado con ningún otro material, y colocaban un lienzo blanco debajo del roble del cual estaban recogiendo muérdago, para que este no tocase el suelo ni mano humana. El muérdago cortado en ese día era un remedio para todas las enfermedades, así como el recogido las noches de plenilunio. En las fiestas de San Juan, el muérdago tambien se encuentra presente, aunque tal vez menos que otras plantas. José Calderón narra una anécdota a propósito del muérdago, sucedida en Cantabria: buen observador, en una visita que hace a Salcedillo por San Juan, notó que en unas ventanas había ramos de fresno muy atildados y en otras, de roble, toscos y desgarbados; preguntó por qué y una viejuca le contestó que "a las que se le ponen de roble es porque no tienen novio y le desean". Esto le permitió sacar esta consecuencia: ya que el muérdago se da en Cantabria a las vacas que pierden la cría para que limpien y puedan quedar preñadas de nuevo, lo que se pide con el muérdago es la gracia de la fecundidad. La costumbre de cortar el muérdago y guardarlo envuelto en un paño blanco, tambien perdura en Galicia, en la región de Ourense, sobre todo en la noche de San Juan. 


